Conversa
Presiona un botón y empieza a hablar. La app escucha, hace preguntas y sigue el hilo de forma natural.
Eco convierte una charla de sobremesa en un libro vivo que tu familia puede escuchar cuando quiera — con la voz real de quien cuenta, sus pausas, su forma de decir las cosas. No un resumen de lo que dijo. Su voz.
Siempre parece que hay tiempo. Entre el trabajo, los días ocupados y los chats de familia, esas conversaciones se van quedando para "cuando haya un rato". Eco te da el rato y el lugar: una charla tranquila, por voz, que queda guardada y que cualquiera de tu familia puede volver a escuchar.
No hace falta escribir una biografía ni saber por dónde empezar. La experiencia acompaña la conversación, organiza los recuerdos y los deja listos para volver a encontrarlos.
Presiona un botón y empieza a hablar. La app escucha, hace preguntas y sigue el hilo de forma natural.
Nombres, lugares, relaciones, etapas de vida y anécdotas comienzan a formar una memoria familiar organizada.
Escucha los audios, recorre capítulos y pregúntale a la app por personas, momentos o recuerdos ya contados.
Cada charla se convierte en capítulos, en un árbol familiar, en recuerdos que se pueden buscar y volver a escuchar — no algo que se guarda una vez y se olvida, sino algo vivo que tu familia va a seguir abriendo dentro de 5, 10, 20 años.
La risa antes de llegar al final del chiste. La pausa justo antes de lo mejor de la historia. La forma en que alguien dice tu nombre.
Una foto conserva cómo alguien se veía. Eco conserva cómo sonaba — para que puedas volver a escuchar esa voz cuando quieras: hoy, dentro de un año o dentro de veinte.
Una misma bitácora, tres formas de usarla. Empieza por la que más te llame.
Siéntalos a charlar sin presión. Cuentan su vida con sus propias palabras y tú guardas su voz, sus anécdotas y esas historias que solo ellos saben — para que no se pierdan con el tiempo.
Cada quien guarda un pedazo de la historia. Invita a tus hermanos, tíos y primos con un link: cada uno suma su versión y juntos arman el libro de la familia.
Ve contando su historia desde que son bebés: las primeras palabras, los primeros pasos, las anécdotas de cada etapa. Cuando crezcan, van a tener un libro con la voz de quien los vio crecer, para saber cómo fueron de pequeños.
Tu hermano se acuerda de algo que tú no viviste. Tu tía tiene una versión distinta del mismo domingo. Cada quien guarda un pedazo — y juntos arman algo que ninguno tenía completo por su cuenta. Manda tu código de invitación por WhatsApp: quien lo recibe puede sumar sus propios recuerdos, y también volver cuando quiera a escuchar y leer los que ya se guardaron.
Cada bitácora tiene su propio código — lo mandas con un toque, listo para compartir con quien quieras.
Tocan el link, dicen su nombre una vez, y una entrevistadora los va guiando — sin correo, sin clave, sin formularios. También pueden sumar fotos, videos o una nota de voz que ya tengan guardada.
Solo entran las personas que invites — nadie más puede crearse una cuenta y llegar a tu bitácora.
Tu propia bitácora y, con un código, colaborar en la historia de alguien más — sin cerrar sesión ni crear otra cuenta.
Con nombre, correo y clave alcanza. En cuanto te registres entras directo a la herramienta y puedes empezar la primera charla.
Gratis por ahora. Nombre, correo, teléfono y clave.
Lo que se guarda aquí son voces, recuerdos y relaciones familiares — no un dato cualquiera. Por eso la privacidad no es un detalle secundario, es la base de todo lo demás.
Se guardan en almacenamiento privado y no existe un enlace público para abrirlos (la única excepción son los códigos QR de tu libro, si tú decides crearlos: quien los escanee puede escuchar esas grabaciones). Cada vez que se pide un archivo, la app comprueba primero que iniciaste sesión y que tienes permiso sobre esa bitácora, y solo entonces lo entrega.
Nadie ve tu bitácora sin el código de invitación que tú generas — ni siquiera creándose una cuenta nueva por su cuenta. Puedes cambiar el código cuando quieras para cerrar ese acceso.
No es parte de cómo funciona la app. Solo accederíamos a tu contenido si tú nos lo pides para ayudarte con un problema, o si una autoridad competente lo exige por ley.
Tus historias no se venden, no se publican y no se usan para publicidad. Tampoco usamos cookies de seguimiento de terceros.
Para funcionar, el texto de tus charlas pasa por Claude (Anthropic) y tu voz por ElevenLabs: así te hacen preguntas, transcriben lo que dices y te hablan. Según los términos comerciales de Anthropic, lo enviado por este canal no se usa para entrenar sus modelos. Todos los proveedores que usamos están nombrados en la Política de Privacidad.
La tuya nunca se guarda en texto plano: se guarda como un hash de un solo sentido, así que ni siquiera nosotros podemos leerla ni revertirla. Toda la conexión va cifrada por HTTPS.
Puedes descargar todo y borrarlo cuando quieras, desde el menú de Cuenta, con una acción tuya deliberada — nada se borra por accidente. Al confirmar, se borra de la base de datos y del almacenamiento de audios y fotos; puede quedar un tiempo limitado en copias de respaldo de nuestros proveedores, nunca para volver a mostrar tu contenido.
Solo tu círculo de confianza: tú, y las personas que invites con tu propio código. Cualquiera de ellos puede entrar cuando quiera a escuchar, leer y disfrutar lo que se fue guardando — ese es justo el sentido de la aplicación, que esas historias no se pierdan y se puedan volver a visitar. Nadie por fuera de ese círculo puede entrar, ni creando una cuenta nueva por su cuenta.
Protegidos de verdad: se guardan en almacenamiento privado y no existe un enlace público para abrirlos (la única excepción son los códigos QR de tu libro, si tú decides crearlos: quien los escanee puede escuchar esas grabaciones). Cada vez que se pide un audio o una foto, la app primero comprueba que iniciaste sesión y que tienes permiso real de ver esa bitácora, y solo ahí lo entrega.
No. Claude, la IA que hace las preguntas de seguimiento, es una herramienta ya entrenada que usamos como se usa un traductor — no algo que va aprendiendo de cada charla que tiene. Es la política estándar de Anthropic (quien la crea) para cualquiera que use su tecnología, no algo que configuramos nosotros para esta app en particular.
Por ahora es gratis. Si algún día cambia, te avisamos por correo con al menos 30 días de anticipación, nunca te cobramos sin que lo aceptes, y siempre vas a poder descargar lo que ya guardaste.
Para las respuestas más largas o más significativas, ya se guarda la voz real de la persona — no una voz generada por IA — y se puede volver a escuchar tal cual se contó. Las respuestas más cortas se guardan solo como texto, para no ocupar espacio de más con grabaciones sin mucho contenido. La meta hacia adelante es llegar a conservar la voz real de cada historia, sin excepción, no solo de las más largas.
Su voz, sus palabras, su forma de contar las cosas: eso no se hereda solo. Se construye charla a charla, y es gratis empezar hoy.
Empezar a guardar nuestra historia